En 2018, Coni tenía un viaje planificado y un problema: no encontraba un lugar de confianza donde dejar a su perrita Malú. Buscando, se dio cuenta de que el problema no era suyo. En Los Ángeles simplemente no existía un servicio de hospedaje para mascotas como el que ella necesitaba.
Así que lo construyó. Con sus propios ahorros y un espacio que le prestó su abuela, levantó un hotel canino. Ese fue el comienzo de Kaikén.
Un crecimiento que pidieron los clientes
Lo que vino después no salió de un plan armado de antemano. Fueron los mismos clientes los que, con el tiempo, empezaron a pedir atención veterinaria en el lugar donde ya dejaban a sus mascotas. Después pasó lo mismo con el baño y la peluquería. Y después con la tienda.
Cada área de Kaikén es la respuesta a algo que alguien pidió. Por eso el centro tiene la forma que tiene: no se diseñó desde un escritorio, se fue armando alrededor de lo que la gente necesitaba.
En paralelo, dos cosas fueron creciendo juntas: la infraestructura de hospedaje, con habitaciones que se han ido mejorando año a año, y la atención veterinaria, que fue sumando herramientas de diagnóstico para poder resolver más cosas en el mismo lugar.
Quién atiende
Constanza León es médico veterinario, egresada de la Universidad Austral de Chile el año 2017. Es la fundadora de Kaikén y quien atiende a los pacientes.
Hoy Kaikén lo forma un equipo de tres personas, con apoyo externo para algunos servicios.
8 años con los mismos perros
En estos 8 años, Kaikén ha acompañado a los mismos pacientes, huéspedes y clientes de forma continua. Con muchos de ellos el vínculo se volvió cercano y habitual, hecho de los buenos momentos que se van acumulando.
Ese mismo vínculo también implica la parte más dura de la profesión: el momento de dejar partir a un paciente. Poder acompañar a las familias en ese instante, y que la dejen estar ahí, es algo que Coni valora profundamente y que considera parte esencial de ejercer esta carrera.
Lo que viene
Kaikén está dando un nuevo paso: un edificio propio donde materializar todo lo que se construyó junto a la clientela durante estos años. La idea es que ese espacio hable por sí solo del cariño y el cuidado con que se ha trabajado hasta ahora.