Hotel y guardería
Preparar a tu perro para su primera vez en un hotel canino
Qué llevar, qué se pide antes de entrar y cómo hacer que la primera estadía no sea un mal recuerdo. Escrito desde el lado del que recibe.
· 3 min de lectura
Dejar al perro por primera vez cuesta más al dueño que al perro. Eso lo vemos siempre: la familia se va preocupada y el perro, a los veinte minutos, ya está durmiendo. Aun así hay cosas que sí ayudan, y otras que conviene resolver antes de llegar.
Antes: las vacunas
Es lo único que puede impedir que entre, así que va primero. Para quedarse necesita la séxtuple, la antirrábica y la tos de las perreras vigentes.
La que más se pasa es la tos de las perreras, porque se repite cada seis meses y no cada año. Si tienes dudas, revísalo antes de la fecha del viaje: está todo explicado en el calendario de vacunas.
Qué llevar
- Su alimento, en la cantidad de los días que se queda y un poco más. Cambiarle la comida justo cuando cambia de lugar es la receta para que le caiga mal.
- Sus medicamentos, si toma alguno, con la dosis y el horario anotados.
- Algo con olor a casa: una manta vieja, una polera usada. No un juguete nuevo.
- El carnet de vacunas, si no se atiende acá.
- Un teléfono donde te ubiquemos, y uno de respaldo de alguien que pueda decidir si no tienes señal.
Qué no llevar
- Juguetes que quiera defender. Entre perros, un juguete valioso es motivo de pelea.
- Camas grandes o cosas caras: acá tiene su espacio y se lava todo.
- Collares con cascabeles o accesorios que se puedan enganchar.
Los días antes
Si es su primera vez y tienes tiempo, una guardería de prueba ayuda mucho. Un día suelto, sin dormir, le enseña que este lugar es un sitio al que se viene y del que se vuelve. Cuando después se queda a dormir, ya conoce el olor, el patio y a la gente.
Lo otro es no cambiar nada más esa semana. Si justo le cambias la comida, lo llevas al veterinario y lo dejas alojado, cualquier malestar después es imposible de atribuir.
El día de la entrega
La despedida corta funciona mejor. Un adiós largo, con voz de pena y muchos abrazos, le dice al perro que algo malo está por pasar. Dejarlo, saludar normal e irse es más fácil para los dos.
Y algo que conviene decir sin filtro: si es ansioso, si no le gustan otros perros, si ha mordido alguna vez, si le tiene miedo a los hombres. No es para juzgarlo — es para acomodarlo bien desde el primer día en vez de descubrirlo en el patio.
Mientras está acá
Vas a recibir reporte de cómo le fue: si comió, cómo durmió, con quién jugó. Es lo que más agradece la gente que viaja, porque la duda no es si está bien alimentado sino si está tranquilo.
Y si algo pasa, la veterinaria está en el mismo lugar. No hay que trasladarlo ni buscar quién lo atienda: lo ve la Dra. acá mismo y queda en su ficha, con lo que ya sabemos de él.
Puedes ver si hay cupo para tus fechas antes de decidir, sin llamar.
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